Vórtice: el abismo jurásico
El avión no se estrelló en una isla. Se estrelló en una época.
Aquí las historias se leen con las manos. Elige una puerta.
Lee cada sección y decide. El juego lleva la cuenta de tu cordura, salud e inventario, y guarda tu partida en este navegador.
El avión no se estrelló en una isla. Se estrelló en una época.
Whitechapel, noviembre de 1888. La niebla no viene del río: la están fabricando.
Cuatro desconocidos, un complejo excavado en el acantilado y un cronómetro que no admite prórroga.
¿Y si el último tren de la noche no se detuviera en tu estación habitual?
Una tirada prohibida. Veintidós entidades del vacío. Ciento cincuenta senderos hacia la locura.
La máquina nunca se detiene. Cada elección exige un precio biológico.
Un transatlántico desaparecido con dos mil almas flota muerto en mitad de la niebla. Y no está vacío.
El puente se lo ha tragado el lodo. La cabaña tiene la luz encendida. Y algo, ahí dentro, ya sabe tu nombre.
Cinco herederos. Una isla anegada. Un verdugo con máscara de porcelana. La poda es perpetua.
Ningún caballo cruzará ese paso después del toque de queda.
El haz de luz de Cabo Olvido lleva tres noches apagado.
Arkham, 14 de octubre de 1928. Trae tu revólver.
Máquinas de otra época, poseídas por las criaturas de los libros. Con ranking para todos los visitantes.